jueves 27 de agosto de 2026

El Campo de Gibraltar ya ha hizo sus deberes

La propuesta para crear una Zona Económica Especial llega después de un amplio trabajo de análisis, consenso y reivindicación por parte de instituciones, empresarios y agentes sociales de la comarca. El territorio cuenta con argumentos, posición estratégica, tejido empresarial e infraestructuras suficientes para reclamar un marco que le permita competir en igualdad de condiciones y convertir su potencial económico en inversión, empleo y oportunidades.
FOTO APBA
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Hay momentos en los que un territorio debe decidir si se conforma con sobrevivir o si apuesta definitivamente por crecer. El Campo de Gibraltar se encuentra precisamente en ese punto. Y, por una vez, la comarca ha demostrado algo que no siempre resulta fácil: la capacidad de unirse para defender un objetivo común.

La propuesta para implantar una Zona Económica Especial (ZEE) no nace de un capricho ni de una moda pasajera. Surge de una realidad que cualquiera que conozca esta tierra entiende perfectamente. El Campo de Gibraltar compite en un entorno donde otros territorios disponen de herramientas fiscales, económicas y administrativas que les permiten atraer inversiones con mayor facilidad. Mientras tanto, nuestra comarca, pese a contar con uno de los puertos más importantes de Europa, una potente actividad industrial y logística y una posición geográfica privilegiada, sigue afrontando importantes dificultades para transformar esas ventajas en nuevas oportunidades.

Por eso, hablar de una Zona Económica Especial no significa pedir un trato de favor. Significa reclamar igualdad de oportunidades y herramientas adecuadas para competir. Significa disponer de mecanismos capaces de atraer nuevas empresas, favorecer la ampliación de las ya existentes, impulsar la innovación, generar empleo de calidad y ofrecer alternativas profesionales a una población que, especialmente entre los jóvenes, continúa encontrando fuera de la comarca oportunidades que deberían poder desarrollarse aquí.

El Campo de Gibraltar reúne condiciones que pocos territorios pueden ofrecer. Su conexión con el Estrecho, la proximidad a África, las infraestructuras portuarias, ferroviarias y viarias, la presencia de grandes industrias y empresas de servicios, el potencial logístico y energético y su capacidad para convertirse en un nodo estratégico del comercio internacional constituyen una base económica de enorme valor.

Sin embargo, tener potencial no es suficiente. El potencial solo adquiere verdadero valor cuando existen las condiciones necesarias para desarrollarlo. Y ahí es donde esta reivindicación cobra especial importancia.

Lo más relevante de esta iniciativa no son únicamente las previsiones de inversión o los miles de puestos de trabajo que podría generar. Lo verdaderamente importante es que, detrás de este proyecto, hay una comarca que ha decidido hablar con una sola voz. Instituciones, empresarios, agentes sociales y representantes de distintos ámbitos han entendido que el momento exige unidad, planificación y visión de futuro.

Ese consenso constituye, probablemente, uno de los principales activos de la propuesta. Durante demasiado tiempo, el Campo de Gibraltar ha tenido que reivindicar por separado infraestructuras, inversiones, empleo o mejoras en su capacidad económica. Ahora existe una oportunidad para presentar una estrategia común y reclamar un instrumento que permita abordar de manera global los problemas y las oportunidades de la comarca.

Durante décadas hemos escuchado promesas, se han acumulado reivindicaciones y hemos esperado inversiones que muchas veces nunca llegaron. También hemos repetido hasta la saciedad que el Campo de Gibraltar es estratégico para Andalucía, para España y para Europa. Pero ha llegado el momento de que esa afirmación deje de ser únicamente un discurso.

Porque si esta comarca es realmente estratégica, debe contar también con instrumentos estratégicos.

La Zona Económica Especial puede convertirse en uno de ellos. No como una solución mágica ni como una fórmula que vaya a resolver por sí sola todos los problemas históricos de la comarca, sino como una herramienta capaz de mejorar su capacidad de competir, atraer inversión y generar actividad económica.

La oportunidad está sobre la mesa y el trabajo previo ya está hecho. Se han aportado argumentos, se han estudiado alternativas y se ha construido un consenso que merece ser escuchado.

Ahora solo falta que quienes tienen capacidad para decidir estén a la altura de lo que nuestra comarca lleva tantos años esperando.

El Campo de Gibraltar ya ha hecho sus deberes. Ahora le corresponde a quienes tienen la responsabilidad de decidir demostrar si también están dispuestos a hacer los suyos.

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